febrero 08, 2014

Libro: La gestión de las relaciones con los públicos

Lo pediste, te lo recomendamos: La gestión de las relaciones con los públicos

En esta ocasión, compartimos este libro: (descargar aquí)



La Asociación de Investigadores en Relaciones Públicas (AIRP) nos propone este interesante libro especifico, que aborda investigaciones sobre las relaciones públicas en sectores especializados; estudios de casos; formación, estrategias y práctica profesional de las relaciones públicas, tecnologías de la información y gestión del conocimiento.

enero 19, 2014

Cristina y la “Anomía presencial intencional”



       Los argentinos asisten pasmódicos a las nuevas conjeturas nacionales presentadas a través de la “Cuarentena Mediática” establecida por la otrora presidente Cristina Fernández de Kirchner. De la figura del “Hiper-Presidencialismo” somos conducidos al estado de “Anomia presencial intencional”, encontrando la pretensión de validez en las declaraciones - de los diferentes paladines gubernamentales - al unísono que no cansan de repetir: “La presidenta está bien, gobernando, tomando decisiones”. 

La propia constitución intrínseca de esta nueva fase de comunicación, en detrimento de la tan y bien probada construcción personalista, lleva implícita la debilidad de no ser “Ella” quien comunique los actos de gobierno generando la percepción de  vacio o falta de protagonismo que los sectores no afines aprovechan para vertebrar la construcción de diferentes mensajes politicos: “Piloto automático”, “Desgobierno”, “Acefalia”, etc. que cohabitan en competencia por captar la economía de la atención de la opinión pública.

Así como en el derecho, hay un axioma que nos dice que “Todo lo permitido resulta de no estar prohibido”, en comunicación decimos que: “La ausencia de información, es la presencia de la incertidumbre”. O dicho de otro modo: “Cuando nadie informa, todo son rumores”.

Lo paradójico del caso, es que no asistimos a un escenario en ausencia de información sino por el contrario, a la descentralización de la misma en las diferentes figuras ministeriales y concetradas en particular en el jefe de gabinete. Y sin embargo, estamos en un casillero del tablero dominado por el rumor permanente. ¿Pero… y cómo podríamos explicar esta situación?

Fundamentalmente, las características obtenidas en este escenario, encuentran sus nutrientes en la percepción que lo reviste de veracidad; la retención que lo generaliza y la narración que lo perpetúa sobre la “Anomia presencial intencional” de la presidente (una vez dada de alta clínica y medicamente, que no es lo mismo que durante su operación y reposo) y, del cambio de interlocutor para con la opinión pública y el ciudadano.
La nueva frase de cabecera de Cristina: “Háblalo con Coqui” cala hondo en la percepción mediática acerca de su desconexión casi total y puso el acento en la dupla Capitanich – Kicillof,  quienes por otra parte, además de sortear los problemas de no ser reconocidos por sus pares al estar convencidos estos últimos, que es la dupla Zannini – Máximo quienes emanan y extienden las decisiones de “Ella”, deben transitar las diversas desavenencias y reajustes necesarios que toda labor de comunicación  gubernamental necesita y requiere al asumir las funciones.

Las causas precedentes, nos permiten explicar el porqué del estado de “Rumor permanente” en la cual, millones de Argentinos consumimos nuestros días vacacionales en convivencia armónica con las protestas policiales, acuerdos de precios, olas records de calor y algún que otro problema relacionados a la tan y siempre importante vuelta a la televisión de Marcelo Tinelli o Susana Giménez.

El gobierno convive con la premura yuxtapuesta de ganar tiempo para la recuperación postoperatoria de la presidenta y, por otra parte, con la necesidad de establecer los mecanismos de acción para combatir el estado de rumorología imperante. Como si la máxima periodística que versa que “el rumor es la antesala de la noticia”, el estado actual, es la antesala del próximo movimiento de los actores del gobierno. Y la ficha, esta vez volvió a caer de su lado.

En un ejercicio de disciplina prospectiva, los escenarios constituyen una vía de exploración de futuros posibles o plausibles a los que nos enfrentemos los argentinos en nuestro despertar vacacional. En ellos, debo alertar al lector, que sobrevuela el peligro de agravamiento de las arritmias y las responsabilidades que conllevarían. En un intento de optimismo, dejare de lado esta variable a fin de no contribuir a la especulación de lo que aún no tenemos medianamente una certeza.

1)     La “Gran Chávez”: En un intento de continuismo con los procesos bolivarianos, el gobierno decide la estrategia que he denominado como: “Él cuenta gotas comunicacional”.  Como si se tratara de la comunicación del fallecimiento de un ser querido entre un adulto y un niño. Aquí, lo que se intenta evitar es el bloqueo inmediato que hace la mente acerca de una mala noticia de esta naturaleza. No en vano las primeras expresiones que nos salen de adentro son: “No puede ser, debe haber una confusión...”. Como si el pueblo fuera un niño, se intenta en el caso de enfermedad prolongada ir advirtiendo y preparando al mismo, de que esto pudiera suceder en cualquier momento. Es decir, que la información se comunique lo antes posible, no significa que deba ser de golpe, sino que se puede comunicar de manera gradual y dosificada, como un goteo constante a fin de que pueda ir siendo asumida progresivamente buscando por un banda, minimizar el impacto de la gravedad de la enfermedad en los escenarios de gobernabilidad futuros y por la otra,  mantener y generar incertidumbre en la oposición, a  fin de resquebrajar su posible unidad en torno la “imposibilidad de conducción” de la actual mandataria.
Una escenario que para muchos, pese a convivir con la critica que evidencia que se está ocultando información para no admitir la disonancia de una Cristina enferma y débil, se está manifestando con la prolongación de la “Anomía presencial intencional”,  con el consecuente protagonismo del rol institucional ejercido por el jefe de gabinete (Coquis) y el desplazamiento cada vez más afuera de la vida pública de la presidenta. Para aquellos incrédulos a tamaña estrategia de comunicación política que intente sobrevivir hasta el 2015, no les sería piñón de sorpresa. A fin de cuentas, el kirchnerismo nunca dio cuentas de aquellos procesos que no pudiera cooptar a su favor, como lo pueden ser la inflación, la inseguridad, el empleo marginal o la pobreza estructural por lo que mucho menos, daría cuenta abiertamente de la enfermedad de Cristina.
Aquí el modelo radial de comunicación sería emanado por diversas fuentes (cada uno de los ministros) a la vez que las directrices y logros establecidos por el modelo, en lo que queda del mandato, serian de beneficio puro y exclusivo de la actual mandataria a  fin de continuar el relato de la conducción en la última instancia.

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2)  La “Gran Evita”: Si bien estructuralmente el modelo de comunicación preserva ciertas características con el precedente, los valores de las variables son diametralmente opuestas en este escenario. En primer lugar, el epicentro de la agenda política es el reajuste del relato a partir de la aceptación de la enfermedad como causante de imposibilidad para que “Ella” (dinámica y poderosa) no pudiera continuar eternamente al frente de esa Argentina Nacional y Popular con la que todo kirchnerista sueña y anhela. En segundo lugar, el objetivo de la comunicación de “Ella” ya no es informar/gobernar sino emocionar. El escenario se encontraría revestido por el asfixiante “Melodrama de la supervivencia” con el fin de proyectar empatía que permita incrementar la imagen de la presidenta. Y por último, en tercer lugar, la percepción de Cristina estaría más cerca de la "Compasión"  que de la "Crispación".

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3)     La “Gran Lula”: Un escenario tipificado básicamente por el reconocimiento abierto y franco de la enfermedad aquejada y de las diferentes limitaciones. Ello surge de considerar un entorno de mayor transparencia y respeto a la ciudadanía moderna que merece ser informada sobre cuestiones públicas de vital importancia. Diversos actores manifiestan que este es el escenario actual de la comunicación gubernamental. Prueba de ello, lo constituye las propias  intervenciones presidenciales, donde incluso "Ella” misma (en un acto totalmente premeditado) muestra las cicatrices de la intervención con el objetivo final de cristalizar el atributo de “Fuerza” frente a las adversidades.

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4)   La “Gran Cristina”: Y por último, con la reaparición pública en diversos roles y espacios de vital decisión y gestión política, la "eterna" Cristina acalla todas aquellas voces acerca de su imposibilidad para ejercer el poder y la conducción del movimiento y nos redobla la apuesta, con un final trepidante de su mandato que nos viene a dejar muy en claro su mensaje: “Mi gobierno termina en el 2015, pero no mi liderazgo ni mucho menos mi conducción. Quien quiera gobernar Argentina, tendrá que ser con la bendición de la Señora de todas las Señoras”. Si bien este escenario puede constituirse como el “Ideal” para todos aquellos defensores del modelo, constituyen también un oportunidad única para ver cómo se entreveran diferentes atributos y características de los escenarios previsto con anterioridad, que seguro adoptara una forma única en dependencia del tipo de liderazgo, de la situación de gobernabilidad y por supuesto y de vital importancia: del tamaño de gravedad de los inconvenientes de salud de la presidenta.

Sea cual fuera, hay una necesidad que recorre los 4 escenarios. "Ella" necesita terminar bien su mandato a fin de continuar con la relación centrípeta de poder que le permita de máxima, ungir el candidato depositario del continuismo del relato y de mínima, estar en situación de ser la garante inexpugnable de cualquier acuerdo político que necesite de su venia para cualquier nueva construcción que detente el poder después del 2015.


noviembre 07, 2013

El problema no es Massa, sino el traspaso de poder…



Como ese determinismo histórico fatídico Argentino, sembrado en el profundo de las entrañas gauchescas, el liderazgo y el culto al caudillo parecieran no sucumbir ni tampoco inmutarse frente al mundo postmoderno. Y sin embargo y, pero sin embargo, aquel viejo caudillo, que bajo el carisma de su gracia personal adquiría legitimidad política y apoyo popular con el respaldo de una elite económica, ejercía el poder absoluto y casi parecía adueñarse del país, vislumbran hoy; sus apósitos futuros retratados en el “Híper presidencialismo moderno”  que hoy como ayer y, ahora como entonces, sucumben bajo el velo de ser considerados “Héroes” o  “Tiranos”.

No obstante, el drama sobreviene ante la imposibilidad por parte del caudillo de continuar el ejercicio del poder, ya sea por diversos motivos Legales/Constitucionales o de estrictas normas entre vencedores y vencidos. La historia Argentina nos muestra ese gran vacío que nunca jamás hemos sabido llenar: el traspaso de poder.


Ni siquiera Perón, que se dio cuenta tarde que una salida posible era “La organización vence al tiempo” y ni Menem, con su abrazo del oso al estilo “Riojano", al otrora todo poderoso gobernador de Bs. As,  Eduardo Duhalde, pudieron garantizar una entrega de mando institucional y de poder.

Así entonces, en el acontecer de nuestros días y entre tanta polvareda política, se diluye un acontecimiento que promete ayudar -se verá hasta qué punto- a la maduración  de la cultura institucional en el sistema político. El kirchnerismo y en especial, Cristina Fernández de Kirchner, se encuentra en tránsito de mutar su liderazgo  y debe enfrentarse a una serie de escenarios dentro del tablero político, que se  encuentran sometidos a la tensión de tres variables identificadas:
1)      La sucesión al interior del peronismo.
2)      Liderazgo opositor.
3)      El dilema generacional.

En el orden de los escenarios prospectivos, la sucesión al interior del peronismo plantea dos alternativas bien claras:

A) Peronismo Presidencialista Tutelado: que sería la expresión idónea para describir un trasvase de responsabilidades institucionales, a un candidato propio no tan de izquierdas incluso, permitiendo la conservación de poder real a la otrora reina de la Patagonia.
En esta línea parecieran esgrimirse gobernadores de la talla de Urribarri, Urtubey, Capitanich, que podrían calificarse de afines al núcleo duro del kirchnerismo ideológico y aliados tácticos en la privación, de que fuera el actual gobernador de la Prov. de Bs. As. el destinatario de tamaña bendición.

B) Peronismo Presidencialista Atenuado: además de la asunción de responsabilidades institucionales, la arista del poder no estaría focalizada en quien lo detenta sino en cómo se ejerce. Si bien el cetro de reconocimiento al Kirchnerismo estaría garantizado, sus grandes luchas y objetivos ya no serían los acuñados por los representantes peronistas. 
Néstor y Cristina encontrarían su lugar en la vitrina, como una fase del estadio de dominación del Kirchnerismo, donde solo podíamos esperar el estado de antinomia latente como resultado de ser el poder del estado, un actor en pugna permanente que no hace más que recrear, una y otra vez como el mito de Sísifo, el estado de conflicto institucionalizado en el sistema político Argentino y, de confrontación en estrategias de interacción y  comunicación pública. Escenario todo aquello, que en tiempos donde todo lo solido se desvanece en el aire, representan una anacrónica  y hasta incluso “Pianta votos” manera de gestionar la imagen y las responsabilidades de gobierno.

Y aquí es donde encuentro mi mayor discrepancia con muchos analistas, ya que el estandarte de esta alternativa no solo incluye a Daniel Scioli sino también al gobernador De La Sota (al cual excluyo de la carrera presidencial)  y al tan nombrado Sergio Massa. Y lo constituyen porque ambos suscitan los mismos apoyos, compiten por el mismo electorado, son acusados con la misma vehemencia y desidia, proponen y enarbolan el cambio de paradigma con el consiguiente dilema generacional. La diferencia quizás, es que ambos eligieron estrategias diferentes: Daniel Scioli no se atreve a romper y cada vez más, sus interacciones se radicalizan en un intento de hacerse con la interna del partido y lograr el aval de Cristina, el apoyo de los gobernadores peronistas, Kunkel, la Cámpora, etc. y quizás, una vez nominado correrse otra vez al centro para buscar al votante medio. 
Sergio Massa (ex jefe de gabinete de la actual mandataria), por el contrario, ha ido recolectando viejos aliados del Kirchnerismo y los ha ido reubicando uno por uno tras una columna que no duda en plantar batalla en el aquí y ahora a la actual mandataria. No se confundan algunos, cuando intuyen que su victoria  y proyección en la toda poderosa gran Buenos Aires, correría la misma suerte que la propinada por Francisco de Narváez, a partir de su triunfo en las legislativas del 2009, mientras que detrás de este último, se encuentra al figura de Ramiro Agulla, le cubren las espaldas al primero nada más y nada menos que Eduardo Duhalde y Roberto Lavagña. Dos eximios experimentados que ameritarían otro nuevo análisis.



2) La aparición de liderazgo con proyección nacional en la oposición, es una característica que viene brillando por su ausencia en la última década y que además, conllevan el límite de no poder superar su propio umbral geolocalizado. Así Hermes Binner en Santa Fe, Elisa Carrio y Mauricio Macri en la Capital Fed. y Julio Cobos en Mendoza, entre algunos otros que puedo olvidarme, constituyen fenómenos locales que imposibilitan pensar el trasvase de poder en el orden nacional en sus figuras. Sin embargo,  no podemos descartar las diferentes alianzas que entre ellos o incluso, con algún representante del Peronismo Presidencialista Atenuado, como lo podría ser Sergio Massa, pudieran efectuarse a fin de paliar el déficit al cual están sometidos. Ello, implicaría una gran capacidad de renuncia de aspiraciones personales en post de la constitución  de un proceso de unificación en dos o tres coaliciones que pudieran presentar una propuesta de tracción nacional.


3)     Y el problema del dilema generacional implica una serie de cuestiones donde el kirchnerismo tiene un límite intrínseco a ello y deberá dar un respuesta diferente si quiere perpetuar su legado. Sucede que la mayoría electoral ya no son "Setentistas" sino "Ochentistas" / "Noventistas" y en ellos, hay un perfil claramente diferente de articulación de demandas y formas de concebir lo político.

Por ello, es que las explicaciones y lecturas políticas acercas de las PASO 2013, no caben en recalcar el triunfo del discurso Massista. A saber, el privilegio de las utopías más utilitaristas e inmediatas (Inflación e Inseguridad), la consagración de la gestión al gobierno, el estandarte del dialogo y del consenso frente a la mirada antagónica.
 
Y no es para menos, ya que el kirchnerismo ignora la cantidad de triunfos obtenidos, premisas cumplidas y que las demandas ochentistas o noventistas, se articulan no tanto en los discursos transformadores sino más bien en defensa del status quo de lo (paradójicamente) obtenido por el Kirchnerismo. 
Vamos… que ya dan por hecho la igualdad de matrimonio, la asignación universal, etc. sin asignarle el valor que le otorgan otras generaciones que fueron arrasadas por dictaduras militares que minaron sus sueños.
Las nuevas, simplemente en su gran mayoría, ya que no descarto un cierto sector que si lo tuviera muy presente, no están al tanto de la estabilidad política ni conllevan un grado de politización exaltada por la militancia. Lisa y llanamente pasan de ello y sobretodo, criados en un mundo consumista liberal, no creen en la necesidad de articular enemigos o en detrimento de otros para que a ellos les vaya bien. Si les va bien, es porque se lo merecen o han hecho el sacrificio personal para alcanzarlo. 
Esta mayoría generacional, ocupa una franja electoral importante que probablemente puedan ser focalizados dentro del voto frágil o blandos, que pueden o no votarte e incluso votar al contrario en las próximas elecciones. No son voto cautivo y son probablemente quienes hayan ayudado al kirchnerismo al consagrado 54%, pero no forman parte de ese 30% del voto y núcleo duro peronista. 
No son ni oficialistas ni opositores, que ni A ni B, no interesa de que bandera es tal solución, sino lo que interesa es si la solución funciona, y esto es fundamental:  "Tampoco porque no vayan a votarte, significa que tiene que venir un maestro con un libro nuevo y deshacer todo lo conseguido". Sino que simplemente, valoran lo hecho pero se mueven en un mundo híper dinámico, con desarrollo de las Tics, con gran movilidad, cosmopolita que les imposibilita vivir en la nostalgia del pasado y de los triunfos conseguidos. Ahora vienen nuevos desafíos y lo que paso, pasó!

Y es aquí donde el kirchnerismo, en conjunto con la ausencia de un líder opositor fuerte, encuentra su principal muralla. Ya que para ellos, estandartes de una generación proscripta y politizada no entienden estas nuevas generaciones caracterizadas por ser “Naif o Snob” que no necesitan de grandes relatos sino que prefieren la apatía a la militancia y sueños quijotescos.

El triunfo de Massa en términos de apoyo político de estas generaciones, puede ser leído como un castigo que una parte de la sociedad aplica al no estar la gobernabilidad en juego pero no obstante, es una clara tendencia que indica que día a día está dejando de ser la punta del iceberg con la que puede chocar el kirchnerismo sino permite la generación del debate de hacia dónde van como movimiento y que demandas nuevas necesitan incorporar al relato. 



Cristina y el FPV, que más allá de haber perdido en las cinco provincias más grandes, se alzaron con la victoria nacional sosteniendo el control del congreso y la condición de primera minoría tiene ante sí, no solo la posibilidad de interpretar la luz amarilla que se ha encendido esta última elección sino también, le enorme responsabilidad de gambetearle al determinismo caudillista histórico argentino:
O establece reglas claras para un Peronismo Presidencialista Tutelado (Kirchnerismo puro) en donde en ese caso el dilema generacional se la llevara puesta a ella y al FPV o bien, intenta conjugar  en estos dos años que le queda, lo mejor de un Peronismo Presidencialista Atenuado en la figura de Scioli, aceptando los nuevos estandartes generacionales donde la lucha y la confrontación van en contra del status quo.








septiembre 04, 2013

La militancía universitaria, una lógica para la campaña electoral.



En los recientes días, luego del resultado electoral en las PASO, el gobierno de la mandataria Cristina Fernández de Kirchner y los allegados más cercanos, han decidido el cruce tímido de estrategia en la campaña particular del candidato a la gobernación de Buenos Aires: Martin Insaurralde.

Analistas y estrategas compartirán la visión más clásica o más recitada académicamente para referirse a lo acontecido en estos días. Algunos dirán, es la vieja  estrategia delimitada con precisión en las “Analectas" de Confucio y otros, se limitaran a repetir de memoria el concepto de "Triangulación" por Dick Norris.


En ambos, la idea es simple y sencilla: “Consiste en apropiarse de los temas del rival, evitando la confrontación y darles un matiz propio al definir una tercera vía de solución posible. Hay que trabajar y desarrollar soluciones que motivan a los votantes del otro bando, a fin de debilitarlos políticamente.”



 

No faltara en estos días, titulares periodísticos que confirmen la implicancia de estos pensamientos en los análisis sobre el caso, al ver las discusiones sobre el tope de impuesto en Ganancias o al mismísimo candidato establecer un nuevo tema de campaña en su mensaje: la inflación.

No obstante, estamos convencidos que en la mesa chica  o “War Room” como prefieran ustedes, primo una lógica desconocida para algunos intelectuales y no para aquellos militantes universitarios. (Entre los cuales - al muy estilo papa - me incluyo)

Logro imponerse la logíca de la militancía universitaria frente a los técnicos de la consultoría política.  Esta es la primera conclusión que extraigo en el correr de estos días. 



La militancia estudiantil, como en la universidad… solo tiene una semana -Lunes a Viernes de 9 a 21 hs. - para luchar voto a voto por hacerse de las diferentes representaciones de carácter obligatorias o voluntarias. Al gobierno le caben dos meses… nada mal si comparamos la amplitud geográfica en la que se produce la disputa.

Sumergidos en las procelosas aguas del debate incesante en las inmensas filas de las mesas, los militantes conviven con su electorado dentro de un marco de cursada y por tanto, reflejan la tensión de la responsabilidad acerca de lo que proponen o discuten. 

Pero más allá de la descripción anecdotaria, hay una lógica de construcción de mensaje político que prima en la militancia universitaria: la rapidez y la focalización de las elecciones hacen que día a día, independientemente del posicionamiento y de nuestro mensaje, el tema de discusión casi es evaluado a diario en función de las diferentes repercusiones y acontecimientos que suceden.

Es como si existiera una boca de urna al instante acerca de cuáles son los argumentos y los temas que importan en cada carrera en particular y en la universidad en general y ello implica, tener un grupo de militantes bien organizados para la batalla.  Incansables reuniones nocturnas entre los que conducen la agrupación o los diversos frentes y dos o tres semanales para el resto de la tropa. Pues la misma, debe estar descansada para la maratónica jornada que le avecina.

Una férrea disciplina de ubicaciones en las mesas, mensajes y respuestas en cada fila en función de los debates, horarios de comida, revisiones de pasillos y pasada por las aulas. Quien habla, debe estar preparado para todo. Por ello, como bien nos inculcaba el Sargento García: “Cuando hay un incendio las ordenes no se discuten” y evidentemente en esa semana nos jugábamos el todo por el todo.



“Unos piensan y otros ejecutan” – solía comentar un afamado twittero argentino -. Y he aquí el punto central de equiparación de la estrategia adoptada por el gobierno nacional. Los que pensaban debían establecer respuestas inmediatas no solo día a día, sino horas tras horas donde eran muy comunes, afiches y volantes realizados solo para determinadas franjas horarias o cátedras especificas, donde presuponíamos mayor cantidad de votantes a persuadir. 

En términos de campaña políticas establecíamos un "Microtargeting" que daba respuesta inmediata e incluso permitía el cambio de posición al instante si algun tema no favorecia mesa por mesa.Y esto es, precisamente la lógica que está primando en la campaña electoral del gobierno actual. De aquí a estos dos meses se discutirá todo lo que se pueda discutir ya sin importar la estrategia o los delineamientos de los Temas de la campaña. 
Pues… perdido por perdido, el gobierno apuesta a la militancia y a su vieja fórmula para que la derrota  en la prov. sea lo más honrada posible.

agosto 12, 2013

Que PASO? Cambiar para no cambiar...



Sin el establecimiento profundo de los datos que confirmen los resultados electorales, que podrán ser encontrados publicados en cualquier medio de comunicación, la lectura política nos lleva al sinuoso camino que desemboca en el punto de partida: hemos cambiado para no cambiar.


Suena contradictorio sino atenemos a los datos que confirman que el FPV ha perdido quizás los distritos mas importantes y que muchos analistas, avizoran un fuerte castigo hacia la figura presidencial.
El eufemismo entonces, se entrona en la presencia de diversos actores que representan los mismos papeles en la interpretación de la partitura. Una sinfónica acorazada por el velo de las elecciones legislativas, en porcentajes mínimos tanto en la cámara de diputados  (la mitad) como en al cámara de senadores (un tercio), donde parecieran presentarse diferentes atisbos de la tan preciada gobernabilidad. Situación no menos demostrada en la política Argentina, con un presidencialismo claro. Vamos, que aún que asistamos a la inmovilización parlamentaria que pudimos observar desde el 2009 al 2011, el presidente y sus resortes constitucionales están en plenas facultades para ejercer, mantener e incluso aumentar la gobernabilidad.
Esta causa sobrevuela tanto el imaginario colectivo, a tal punto que uno de los motivos de explicación del voto, es que se puede pensar en el voto castigo o en el voto que permita no tener mayoría absoluta a al fracción dominante del estado.
Esto puede explicar en parte aquella derrota del mismo Néstor Kirchner en las legislativas del 2009 y en consecuencia, que a nadie sorprenda en el gobierno la no obtención de una profunda y aplastante victoria en el 2013. Evidentemente la falta del carruaje presidencial como tracción de voto, unido a la falta de cultura por el corte de boleta, evidencian la particularidad de la elección.

No faltara sin embargo, quien adjunte recibo y con razón, que fue la propia Cristina quien se plebiscitaba en esta elección, pues el fantasma de una posible reforma constitucional que habilite un nuevo mandato sobrevuela tanto Buenos Aires, como el “Smoke” que siguen despidiendo los autobuses en las calles porteñas.
Situados en este renglón de la partitura, la pregunta esta en si basta con ganar y por cuanto ganar. Y esta pregunta  es tan válida tanto a uno como a otros. Y sin hacer por favor, las comparaciones incomparables. No se puede decir que el gobierno ha perdido el 54% de una elección presidencial al 26% de una elección legislativa sin presidenciales. En todo caso, deberíamos mirar la última elección legislativa aislada y comparar.
Entonces, por cuanto le hace falta ganar al gobierno? Pues para no ser considerado una derrota de posible fin de ciclo, al menos por un porcentaje que le garantice la mayoría absoluta. Es decir, le hace falta ganar por más y en más distritos. Pero no mucho más. Insisto, no mucho mas!!!. Sacar el mismo resultado que las primarias, conservaría la mayoría en diputados y debería negociar en el senado con algún grupo menor. Esto siempre y cuando, la estrategia de despersonalización y de sucesión controlada no este en marcha.

Distinto es el escenario único al cual parece estar sometida la oposición: la fragmentación y dispersión de actores. "Es que claro, el Frente para la Victoria pierde con actores diferentes en cada unos de los distritos donde pierde, no permitiendo magnificar al diluir y atomizar la sensación de derrota ante el adversario." - Sebastian Bertran Lamas.
Lo que nos vuelve a situar, en el punto de partida: cambiar para no cambiar. Y  lo que no cambia, es que seguimos en ausencia clara de un liderazgo nacional que pueda amalgamar una propuesta superadora al kirchnerimo. Ya no hablamos de proyectos, ni de modelos basados en nuevos hiper relatos, simplemente de nuevos lideres con proyección nacional.
Sin embargo, cada vez más siguen apareciendo liderazgos regionales que no pueden superar su propio umbral geolocalizado. Los mismos, se encuentran enmarcados por un profundo contenido filosófico: el privilegio de las utopías más utilitaristas e inmediatas, la consagración de la gestión al gobierno, el estandarte del dialogo y del consenso frente a la mirada antagónica y  la toma de postura como actor relevante en el conflicto social.

Por esta simple razón es que muchos de ellos, aun estando dentro del kirchnerismo, son excluidos por el núcleo mas duro del mismo movimiento. Así y dentro de este marco, ni Macri tiene chances mas allá del Riachuelo, ni Scioli puede romper hasta última hora y ni Massa puede ni siquiera conquistar plenamente el conurbano sur.
Situados en la palestra de esta imagen, este es el gran desafió que tiene la oposición por delante: encontrar el caudillo que le permita enfrentar al otrora líder nato del Kirchnerimo. Dotarlo de mística, de conceptos, de ideas… en fin… de CREDIBILIDAD.
Mientras  este escenario siga sin poder ser resuelto y no se avizoren grandes renuncias personales en post de la creación de esta salida electoral, nos atreveríamos a pronosticar, que la sucesión presidencial seguirá en manos del kirchnerismo.

junio 20, 2013

Estudio Phenotype



     Arrancamos un nuevo estudio organizado por la  Comisión Europea a través del CREAL (Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental) en el marco del proyecto PHENOTYPE, con  el objetivo de investigar las interconexiones entre la exposición al aire libre (tanto en entornos rurales y urbanos) con la mejora de la salud y el bienestar de la población.

En total, participarán siete centros de investigación de Europa  y uno de Estados Unidos siendo Barcelona una de las ciudades “Muestra”  en población adulta para este proyecto.


El estudio busca obtener información sobre la relación entre estos últimos y la salud, para poder incidir en la planificación urbana en las ciudades europeas, evaluando:

-         Los espacios verdes (por ejemplo, jardines en techos de edificios, parques de la ciudad, patios) y "zonas verdes" (Bosques, reservas naturales/parques, montañas, campos agrícolas, árboles, jardines.).
-         Los espacios Azules (agua, tales como canales, estanques, arroyos, ríos, playas, etc).

Desde Vab-Consulting, estableceremos apoyo como Red de Campo cualificada en la obtención de datos,  con el objetivo de contribuir a la obtención adecuada de información válida para el planeamiento de las ciudades europeas, con el objeto de beneficiar la salud de sus ciudadanos.

marzo 07, 2013

El cuenta gotas comunicacional: Hugo Chávez


“La muerte esta tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja”

Y sin embargo y, pero sin embargo, cada una de ellas se producen en contextos diferentes que hacen que la comunicación del deceso adquieran formas y escenarios distintos
A la pérdida del ser querido, que afecta profundamente a las personas del círculo intimo que se quedan, les sobreviene el transito del duelo emocional que según el vinculo existente de los allegados, puede durar mas o menos tiempo. Pero durara, eso nos iguala a todos en esta vida.
Pensemos entonces en las figuras políticas de renombrada responsabilidad como lo pueden ser los presidentes o, de aquellos lideres que dejan su impronta a lo largo de los siglos.
Por el solo hecho de ser quienes son, llevan implícito el desarrollo del protocolo de actuación, medianamente aceptado en el tipo de cultura que se desarrolle, bajo ciertos condicionamientos específicos y en contextos muy dispares.
Esto significa que la reinterpretación del hecho del fallecimiento, es producida en acontecimiento a fines a las lecturas partidistas o políticas, siempre bajo el velo de la condición humana que nos iguala ante la muerte (al menos desde el discurso público).

Pero y que hay de cierto en el retraso de la comunicación del fallecimiento de estas personas públicas cuando de liderazgos hablamos?

"Nos inunda una premisa de parecidos en la comunicación del fallecimiento de un ser querido entre un adulto y un niño. Lo que prima es la técnica del cuenta gotas comunicacional, la cual intenta evitar el bloqueo inmediato que hace la mente acerca de una mala noticia de esta naturaleza. No en vano las primeras expresiones que nos salen de adentro son: no puede ser, debe haber una confusión..." - nos advierte Sebastian Bertran Lamas -  Director de Vab-Consulting (Investigación & Comunicación Pública)

Como si el pueblo fuera un niño, se intenta en el caso de enfermedad prolongada ir advirtiendo y preparando al mismo, de que esto pudiera suceder en cualquier momento.
Si la muerte sobreviene, cualquier plan de comunicación política intentaría verse regido por los principios de la comunicación de crisis, es decir: tomar el toro por las astas. 

No obstante, hay un factor que pareciera ser crucial en el caso de los grandes liderazgos: que se comunique lo antes posible, no significa que deba ser de golpe, sino que se puede comunicar de manera gradual. Es decir, el cuenta gotas comunicacional, que al dosificar la información, intenta que esta sea asumida progresivamente.

Y es aquí donde entran en juego todas las especulaciones acerca de si Hugo Chávez ya estaba muerto, como vienen ya sosteniendo y afirmando muchos periodistas. La pregunta crucial seria, si el comandante hubiese salido fuerte y exitoso luego de la operación en Cuba, no habría sido recibido y fotografiado a su llegada a Venezuela con el consiguiente lema: “Pa lante comandante”? 


Esta preparación del terreno con el cuenta gotas comunicacional, es la que permitiría que la figura del Vicepresidente en este caso, Nicolas Maduro, no solo vaya adquiriendo una paulatina exposición publica sino también, que el pueblo, el “Niño” en este caso vaya asimilando la falta del líder y acostumbrándose a la figura del nuevo presidente en funciones, siendo la pérdida lo menos tráumatica posible para el "Niño/pueblo atenuando la agresion al "YO" que produce la angustia de la muerte.

Una situación de retraso, también registra Argentina en el caso de que creamos en estos relatos pero con intereses diferentes. Cuenta la leyenda, (que ningún historiador confirmo) que los médicos que asistieron a la quinta de Olivos, el día 26 de junio del año 1974, a las 16,30 hs, se enteraron por boca del propio José López Rega, que  “hace una hora, ha muerto el General”. Y que ellos mismos deberían permanecer en el más absoluto silencio hasta que se comunicara de manera publica. Hecho que sucedió el 1 de julio y que encuentra su justificación, en que la Vicepresidente, María Estela Martinez de Perón se encontraba en el exterior, y que por motivos de prevenir un posible conflicto nacional en su ausencia,  debido a la importancia de quien estamos hablando, se decidió retrasar el comunicado público



Pareciera entonces, que la comunicación del deceso de los grandes liderazgos revolucionarios para algunos, mesiánicos para otros, debe ir acompañada de la técnica del cuenta gotas comunicacional que vaya preparando el terreno, intentando atenuar cualquier posible conflicto social que pudiera derivarse de la falta o ausencia ya constatada del líder. Situación que engendra un escenario favorable para la continuidad en el poder (al menos institucional y legal) del grupo de sequitos que rodeaba al ya desaparecido.

marzo 06, 2013

El trailer electoral: una herramienta de comunicación política.


A raíz de la inauguración de las sesiones ordinarias del honorable congreso de la nación Argentina del 2013, las altas esferas responsables de la comunicación de gobierno, vuelven a utilizar una herramienta propia de las campañas electorales en el marco del ejercicio del gobierno.
Se trata del trailer político. Una herramienta de comunicación política conocida para los asiduos seguidores de las campañas electorales americanas y casi desconocidas para todos aquellos reacios a la incorporación de técnicas de “Marketing político”. Reacios a comprender en el fondo, que las imágenes, los colores y la música juegan un papel digamos “importante” en la formación y consolidación de la percepción en el electorado.

Lejos estamos de aquellos spots electorales que transformaron la comunicación electoral en los años 50 en los EEUU.


Y las nuevas versiones como en esta ocasión, donde el trailer se titula: "Les pido que me ayuden" (se encuentra en la página de YouTube de la casa rosada)., evidencian la estructura más noble de esta herramienta de comunicación política: la continuidad y semejanza al trailer de película de Hollywood. 



Es de un modo u otro,  la consolidación del cine en los spots políticos  (ya ni siquiera particularizo como electorales o de gobierno) donde la estructura consta de presentar una trama en la que los espectadores (en este caso potenciales votantes) tienen un problema no resuelto (necesidades y demandas) cuya solución (deseos satisfechos) pasa por la irrupción del héroe (en este caso candidato) en la escena, como solución o respuesta a los problema planteados. 
Es decir, sigue el típico formato de storytelling aplicado no a lectura convencional sino en formato digital de video, conllevando implícitos las características de efectividad del canal de comunicación que lo diferencian de un simple spot. A saber, efectos sonoros, tensión, sorpresa, generación de expectativa en el auditorio, una posible pregunta en la mente del espectador: ¿Y ahora quien podrá ayudarnos?, espectacularidad, drama y emoción son los condimentos últimos para captar la atención. Eso si, todo en un tiempo record para que no podamos ni pestañear. Esa es la estructura central en la construcción del trailer político.
Como herramienta esta claro cuales son sus beneficios. Nos permite claramente concentrar nuestro mensaje en uno o dos atributos de nuestro candidato, de modo que ayudamos a la conformación en el imaginario colectivo, del posicionamiento buscado.

Pero ahora, el trailer político, cuenta con un aliado masivo que le permite ser utilizado en todo tiempo y espacio que no sea propiamente la campaña electoral. Internet. Si, gracias a él, podemos compartirlo y virilizarlo cuando queramos, convirtiéndose el trailer, para bien o para mal: en la memoria virtual del mensaje político.

febrero 28, 2013

El insulto en la política

A raíz de lo ocurrido  hace dos días, cuando en medio del plenario de comisiones que discutió el acuerdo con Irán, el dirigente el cuervo Larroque le gritó "Atorranta" en pleno debate a la diputada del pro Laura Alonso, es que me puse a reflexionar, excluyendo a la situación de la presidenta por ejercer el rol que ocupa, sobre el insulto en la política y en el debate publico.

Es que ya nos decía  Aristóteles en su retórica, que las palabras corrientes comunican lo que ya sabemos. Solamente por medio de las metáforas podremos obtener algo nuevo al comunicar ideas, sensaciones o imágenes para las que no tenemos palabras específicas. Pero en el caso del insulto (del latín insultāre, saltar contra, ofender) nuestras palabras están destinadas a ofender a alguien provocándolo e irritándolo ya que constituyen una conclusión en si misma. 


Constituyen parte de nuestra vida cotidiana también. Basta ver el tráfico urbano, los partidos de fútbol, en las broncas barriales para darnos cuenta de ello. Incluso en el ámbito intelectual, el propio Jorge Luís Borges nos detallo en “el arte de injuriar” con una a anécdota que la comparto. En un bar inglés,  dos tertulianos discutían sobre teología cuando uno de ellos le arrojó una copa de vino al otro, ante lo cual el ofendido se limitó a replicar, con notable flema inglesa: “Esto, señor, es una digresión; espero su argumento”
Pero es en el campo de la lucha política, tanta en el parlamento como las que se escenifican en los medios masivos de comunicación y en las redes sociales donde hay que prestar atención. En este sentido, es que para considerar un insulto se debe tener en cuenta los contextos comunicativos específicos y  la percepción que los destinatarios realicen de ese lenguaje ofensivo. Vamos, que los argentinos  sabemos muy bien que usamos expresiones que puteamos hasta para elogiar a las personas. “Que golazo metió ese hijo de puta” “Como canta ese guacho” “Que boludo que sos ehhh”. Son expresiones de moneda corriente en nuestros días y que en muchos casos, aunque no lo creamos, son percibidos dentro de un contexto de familiaridad y confianza.

Ya lo tenia claro Habermas cuando nos alertaba que el ataque ad personam, va en desmedro de la búsqueda cooperativa de consensos racionales entre los discursos. Algo que lógicamente puede encontrar su punto más álgido en contextos polarizados. Es decir, en este último, el insulto es mas propicio y recobra más valor porque los bandos opuestos tratan de legitimarse, especialmente a través de la estrategia de “nosotros” versus ellos”, con lo que se definen a sí mismos y a sus adversarios en la lucha por el poder y la influencia social en la esfera publica. No obstante, no es el escenario actual de la política argentina, donde asistimos y participamos en un contexto de partido predominante unipersonalista y sin embargo, pero y sim embargo: siguen siendo moneda corriente entre nuestros políticos.
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Algunos ejemplos históricos que nos ilustren…




Cafiero atacó duramente a los radicales en la campaña y dijo."En la oposición son unos fenómenos y en el Gobierno una cagada".





 José Luís Manzano, dijo también en un discurso ante peronistas, que "Si el presidente continúa favoreciendo la usura, la banca y el Fondo Monetario, entonces se habrá trans formado en un gran hijo de puta para nosotros".






 
Pero el quizás el mas recordado por todos nosotros, sea aquel producido el día 1 de mayo de 1974, cuando con dos palabras. "imberbes" y "estúpidos", Perón rompió lazos con aquella "juventud maravillosa" encomiada desde el exilio.


  Conclusión:





“El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe” dijo alguna vez Diógenes de Sínope.



 





     Es que en efecto, siempre nos hemos visto identificado con la premisa que sentencia que: recurrir al insulto y a la descalificación personal,  aun a vísperas de comprender el contexto, es la mera constatación de la falta de argumentos para sostener un debate público. Es demostrar que no tenemos la suficiente capacidad para honrar el lenguaje y respetar la palabra. Es reconocer que puede más el rencor personal que el valor institucional.

Schopenhauer nos diría: “Quien insulta pone de manifiesto que no tiene nada sustancial que oponerle al otro; ya que de lo contrario lo invocaría como premisas y dejaría que el auditorio extrajera su propia conclusión; en lugar de ello, proporciona la conclusión y queda debiendo las premisas”.



Del mismo modo que al insultado, en la participación en el espacio público, le cabe la responsabilidad de ponerse por encima de esos agravios. Responsabilidad que no siempre encuentra la posbilidad de ser ejercida, como nos revela Sebastian Bertran Lamas, director de Vab-Consulting., en la contestación de la diputada Laura Alonso.

Habiendo entonces trastabillado en la ecuación logica de la construccion del mensaje y, en cualquier estrategia de reputación personal en la esfera publica, es casi de carácter obligado a nuestro entender, como especialistas en Investigación & Comunicación pública, el establecimiento de la disculpa publica a modo de terminar con el infortunio acontecido.


Se aplicara esta máxima a los lideres de la Campora?