El momento del reconocimiento personal...

Posted by SEBASTIAN BERTRAN LAMAS on 1:40 p. m. with 2 comments

     Ayer domingo 17 de enero de 2010, muchos de nosotros, latinoamericanos por cierto, asistimos una vez más, a la celebración de elecciones democráticas celebradas en el vecino país andino. Las mismas, consagraban al candidato de la Coalición por el Cambio con el 51,6% del total de los votos válidos, mientras que el ya veterano candidato por la concertación, obtuvo la no menos importante cifra de 48,39%.
    Para algunos, es evidente que significa el fin de una etapa en donde la concertación deberá renovarse y plantearse seriamente nuevos horizontes que justifiquen su razón de ser. Para otros, la elección de un mal candidato, explicaría en gran parte la derrota de este domingo. Recordemos que en su último gobierno, Eduardo Frei abandono su cargo con unos de los índices de aprobación mas preocupantes desde el advenimiento de la democracia.
   Para los vencedores en cambio, que desde 1958 no lograban una victoria en las urnas en este país tan austral de 17.000 millones de habitantes, puede significar no solo el regreso al poder de la derecha , sino la posibilidad de demostrar que están mejor preparados para gestionar un crecimiento económico basado en la pequeña y mediana empresa y, como bien comenta el empresario Ortega: “la posibilidad de demostrar que hay un derecha que no necesariamente tiene que ser pinochetista, sino que puede y sabe vivir en democracia”.
Ahora bien, que análisis podríamos realizar a primera mano de todo lo sucedido en estas elecciones?
Sin duda hay dos o tres hechos que fueron lo que marcaron la elección:
1)
    La primera y mas importante seguramente es la irrupción del candidato Marco Enriquez-Ominami, que no solo sorprendió casi con un 19% en la primera vuelta, sino que pese a reconocer que votaría por el candidato de la concertación en el ballotage, dejo en libertad de acción a sus electores invitándolos a formar parte del verdadero cambio que el representa.
Es decir, de un modo u otro pese a la responsabilidad estratégica (que el día de mañana va a necesitar si quiere gobernar) de tener que votar por Frei, continuo con su discurso asumiendo el papel de significante al concentrar en su persona el significado que sus electores demandaban. Ahora, cual era el significante en esta elección?




Lisa y llanamente hablamos del cambio: eso era lo que estaba en juego en esta elección. No era ni la política económica, ni la política de aguas, ni la reforma tributaria. Era la sensación del final de una era, el final de un ciclo y quien mejor interpreto esta señal, fue sin duda el candidato ganador.
Cuando hablamos de percepciones, de emociones y/o de deseos en términos freudianos, lo que MEO se atribuye, es que era él quien mejor encarna lo que la sociedad reclama. No obstante y a juzgar por los hechos, el candidato de la coalición Sebastian Pineda ya había obtenido casi un 44% de votos.
Pasada la primera vuelta, solo un desastre o un hecho que alguien (de la concertación en este caso) se hubiera guardado en la manga (cosa que pareció no suceder) no le daría la tan buscada y anhelada victoria electoral.

2)
    El segundo hecho que ya no sorprende a nadie viniendo de Chile, es la seriedad y tranquilidad con que se desarrollaron los comicios. Pese a los diferentes pronósticos que auguraban una lucha encarnizada, cabeza a cabeza por la victoria, poniendo en alerta a cuanto abogado quisiera participar en un tribunal electoral (mas cuando de Sudamérica se trata), la sensación predominante era otra vez la cordura, la responsabilidad, la normalidad y, sobre todo, de un profundo respeto por la democracia que supieron conseguir en estos 20 años.




3)
    Y el tercer hecho significativo en materia de comunicación escénica en lo que mi se refiere, fue el acercamiento de Eduardo Frei, quien una vez confirmada la tendencia irreversible del escrutinio electoral, fue personalmente al hotel convertido en el bunker del candidato contrario, a felicitarlo y a confirmar, una vez más, que construirá una oposición responsable y constructiva. Un hecho que abrirá seguramente una nueva tradición en materia de campañas políticas. No basta con reconocerlo en los medios, sino que estos captaran el momento en donde se lo hace personalmente, brindando así, una imagen y un momento de reconciliación nacional, en donde lo que esta por encima de cualquier conducta partidaria, es la grandeza de la patria.


Con buenos ojos reclamamos para este cierre de nota, la propia voz del imaginario colectivo nacional:
“Chile es mucho mejor que ayer. Es mucho mejor que el país que era en los 90’. Somos conscientes del valor de la democracia, de la libertad y de los DD.HH.”